
Del suelo escurrió hasta caer al cielo donde ya le esperaban las mismas partículas que le vieron nacer una vez que fue firmado el acuerdo estelar de conjunción de materia y fue cuando se percató que en lo desconocido, estaba todo ya escrito. Los impulsos milenarios trazaron en algún lugar del tiempo y el espacio las coordenadas del regreso y fue en ese lugar de revelación que se encontró con su némesis retributivo, no sólo vengador y justiciero. Sin embargo, este ser estaba compuesto de una materia rara, para él nunca antes vista. Una materia con tra
zos lejanos a lo recto y a la línea, ni siquiera con ligeras curvas que se alargan con hipócrita paralelismo a lo rectilíneo. La suya era una forma más compleja que no permanecía rígida, sino que sorteaba la linealidad como la serpiente avanza en ondas, y como mirándose al espejo y directamente hasta lo profundo de la materia, descubrió
ante sí que el hielo había inspirado siglos de infernal fuego y en espirales de desengaño, volvió agitado a
la tierra con el color del suelo quemado impregnado en la piel. Tomó la vida entre sus manos, la separó hasta lo más mínimo y en un arranque de rabia, colisionó las esencias. Había hecho explotar la materia para crear otro universo paralelo, sin siquiera reparar en que ese espacio nuevo, había surgido de la sustancia de la rabia y el desconsuelo. Y nunca más se volvió a escurrir alguien a ese mismo cielo.
me agrada el juego de palabras, es complejo y rico, se nota la re-evolución de tu creatividad.
ResponderEliminarun beso!